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Fibromialgia – síndrome doloroso crónico


La fibromialgia es una enfermedad hoy bastante conocida, pero todavía hay personas que son portadores y no lo saben o no lo aceptan.

La Fibromialgia es una de las enfermedades reumatológicas más frecuentes, definida como síndrome doloroso crónico, no inflamatorio, de etiología desconocida, que se manifiesta en el sistema músculo-esquelético.

Su prevalencia es de aproximadamente el 2% en la población general, acomete más a las mujeres, y su mayor incidencia está entre los 30 y 50 años, pero también puede ocurrir en la niñez o en la tercera edad.

Características

La enfermedad se caracteriza por un cuadro clínico importante que son:

Dolor Muscular Generalizado
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Generalmente el dolor de la fibromialgia es difícil de caracterizar, ni fuerte ni agudo, y los pacientes hablan de un “dolor cansado” y constante.

El diagnóstico de estos dolores requiere que el paciente esté con ellos a más de 3 meses y sentir dolor en al menos 11 de los 18 puntos de la fibromialgia.

A veces el paciente relata sensibilidad al contacto en el cuerpo entero y principalmente en esos puntos y los dolores en la mayoría de las personas aparecen con más énfasis al final del día creando bastante rigidez muscular.

Cambio en el Sueño
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Este síntoma afecta el 95% de los pacientes, y la dificultad por la enfermedad, es mantener el sueño profundo, es decir, es superficial o interrumpido, con eso la calidad del sueño cae y el paciente ya se despierta cansado. Es el famoso “sueño no reparador”.

Otras personas relatan incomodidad en las piernas para dormir y eso también desordena el momento del sueño, llamado síndrome de piernas inquietas, algunas presentan síndrome de Apnea del Sueño, y paran de respirar durante toda la noche causando una caída en la calidad del sueño y somnolencia diurna excesiva.

La Fatiga (cansancio)
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Otro síntoma muy importante para la enfermedad, este cansancio parece ir más allá de lo causado sólo por la falta de sueño, los pacientes presentan baja tolerancia a las actividades de vida diaria y a los ejercicios, esto puede generar la depresión que es otro problema que puede estar relacionado con la enfermedad.

Depresión
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Está presente en el 50% de los pacientes con fibromialgia, pero es importante resaltar que la depresión es común en los pacientes pero no son todos los que presentan depresión en el cuadro de la fibromialgia.
Las dos enfermedades deben ser tratadas juntas para que ni la fibromialgia aumente la depresión y ni el cuadro de depresión aumente aún más los dolores y la fatiga que causan la fibromialgia en el paciente.

Otros Síntomas Importantes

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Algunos pacientes se quejan de alteración de memoria y déficit de atención, lo que pasa es que para el cuerpo, el dolor es un síntoma bastante importante y nuestro cerebro gasta energía lidiando con ese dolor, o sea, la memoria y la atención salen muchas veces perjudicada.

Otro síntoma que algunos pacientes sienten es el síndrome del intestino irritable, vejiga sensible, dolores de cabeza frecuentes y mayor sensibilidad a olores fuertes y ambientes con mucho ruido.

Podemos llegar a una conclusión sobre la fibromialgia que la mala calidad del sueño aumenta la fatiga, el cansancio del cuerpo y consecuentemente aumenta el dolor generalizado del paciente, o sea, lo que llamamos “efecto dominó”, un síntoma aumenta el otro. Así el paciente depende de una serie de tratamientos para que los síntomas disminuyan y los pacientes puedan tener una calidad de vida mejor.

Tratamiento

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Como ya hemos comentado anteriormente, todavía los médicos estudian pero no han descubierto un tratamiento específico para la enfermedad, y el énfasis es minimizar los síntomas que no dejan a los pacientes tener una buena calidad de vida. Es decir, el tratamiento tiene como objetivo el alivio de los dolores, mejora en la calidad del sueño, mantenimiento o restablecimiento del equilibrio emocional, mejora del acondicionamiento físico y de la fatiga.

Hay algunos tratamientos farmacológicos que ayudan a estos pacientes a tener una mejora en estos síntomas. Y, para nosotros, lo más importante son los tratamientos no farmacológicos que son nuestra área, trayendo recientemente bastante énfasis el ejercicio físico, como el Método Pilates.

Estos tratamientos como práctica de actividad física, soporte psicológico, masajes relajantes y acupuntura, deben ser hechos por los pacientes con fibromialgia. Pero más importante es resaltar que sólo uno de ellos no tendrá un buen resultado siendo hecho solo, el paciente debe hacer todos los tratamientos juntos para que uno auxilie al otro y así haya una gran mejora en la enfermedad.

La GRAN importancia de la actividad física

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Todos los pacientes con fibromialgia, sin excepción, deben practicar actividad física, y el paciente tiene libertad total de elegir cuál modalidad se encaja mejor para la mejora de la enfermedad y de la calidad de vida y también qué actividad le gusta más.
La actividad física presenta efecto analgésico, estimula la liberación de endorfina, funcionando como un antidepresivo, proporcionando bienestar global y sensación de autocontrol.

Hoy en día muchos estudios sobre la enfermedad muestran que las personas con fibromialgia necesitan ejercicios físicos aeróbicos, sin gran impacto para el aparato osteoarticular, como las caminatas son bastante recomendables. Pero también ya existen estudios diciendo que el paciente con fibromialgia necesita estiramientos y de fortalecimiento muscular, evidentemente dosificados de la forma correcta para que no ocurra ningún tipo de empeoramiento en la enfermedad, o sea, ejercicios de intensidad leve a moderada.

Nosotros instructores de Pilates debemos estudiar al paciente y cómo la enfermedad le afecta y minuciosamente planear nuestras clases para que tengan gran éxito y para que sea tolerada por el paciente con fibromialgia desde el principio por un período prolongado para que consigamos tener una evolución importante con ese paciente.

Pilates y Fibromialgia

Pilates va a entrar en la vida de los pacientes con fibromialgia para mejorar los dolores a través de los estiramientos que van a generar alivio para el músculo y para las articulaciones que por los dolores pueden presentarse rígidas.
Así, con el ejercicio enfocado en el estiramiento de forma moderada va a ayudar en la liberación muscular y de las articulaciones dejando el cuerpo con una sensación más leve para ese paciente. Los estiramientos van a ayudar también en la mejora y mantenimiento del equilibrio y en la coordinación motora.
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Vamos a tener una ayuda de Pilates en el trabajo de fuerza muscular.
El paciente con fibromialgia necesita una mejora en el tono muscular, y el trabajo de fuerza en esta enfermedad es bastante minucioso y requiere mucho cuidado, debe ser hecho moderadamente y en una intensidad baja, el paciente debe siempre relatar para el instructor si está en el límite de él para que no se supere y los dolores no empeoren.
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El logro y mejora de la fuerza muscular es bastante importante también, porque mientras el cuerpo está trabajando para la ganar fuerza, genera un bienestar contribuyendo positivamente a aspectos psicológicos y ayuda mucho en la mejora de la calidad del sueño.

Durante la clase de Pilates trabajamos mucho con ejercicios posturales y que exijan postura correcta asociados con el trabajo de respiración.

Para la enfermedad, los ejercicios posturales son extremadamente importantes, porque los pacientes con fibromialgia siempre deben mantener la postura correcta durante la práctica del Pilates y en su día a día para que tengan un buen soporte de la columna previniendo sobrecarga y esfuerzos repetitivos a fin de no generar lesiones en la columna.
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Entonces conseguimos con nuestros ejercicios posturales promover una postura adecuada y con el trabajo de la respiración promovemos un relajamiento general del paciente y control de la ansiedad.

bibliografía https://blogpilates.es/fibromialgia-metodo-pilates/

Practicar pilates reduce la fibromialgia y previene las fracturas osteoporóticas *
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* Principalmente, la mujer posmenopáusica, si bien no de forma exclusiva, tiene un riesgo incrementado de sufrir fracturas óseas debido a la existencia de osteoporosis. La fractura osteoporótica, en especial la de cadera, reduce considerablemente la calidad de vida de la mujer, además de conllevar un importante coste.

El pilates previene la aparición de osteoporosis, evita fracturas en el caso de que esta enfermedad ya se haya instaurado, mejora patologías como la fibromialgia y puede ser un complemento inestimable para la fisioterapia en la rehabilitación de lesiones.

Esta disciplina busca conseguir el equilibrio del cuerpo corrigiendo errores posturales y fortaleciendo la musculatura interna y externa. Esto se consigue trabajando, en primer lugar, la musculatura interna del abdomen y el suelo pélvico, y a partir de ahí, todo lo demás. Los métodos para llegar a este objetivo son la contracción de los músculos y la respiración.
«Hay que tomar conciencia de partes del cuerpo que generalmente nos pasan desapercibidas». El resultado final es que toda la musculatura se fortalece de manera mucho más profunda y estable, lo que en una persona sana previene la aparición de lesiones y en una con una patología mejora muchos aspectos.

Beneficios
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En otras áreas, teniendo en cuenta que el pilates mejora la circulación de todo el cuerpo, aumenta también la absorción del calcio y se disminuye el dolor por vicios posturales, con lo que se previene la osteoporosis, el dolor de espalda y la fibromialgia. El fortalecimiento de los músculos evita, además, fracturas si ya hay disminución de masa ósea.

El pilates se recomienda especialmente para quien padezca dolores en la espalda, tenga posturas viciadas, una hernia y, en general, para cualquier persona que quiera mejorar su tono muscular. «Al trabajar fundamentalmente el abdomen, los músculos se tonifican y también se reduce volumen».

bibliografía https://cuidateplus.marca.com

y para finalizar…

Ponte en movimiento para controlar el estrés

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Si tienes síntomas de estrés, tomar medidas para controlar su estrés puede tener muchos beneficios para la salud. Explora estrategias de manejo del estrés, como las siguientes:

  • Hacer actividad física con regularidad
  • Practicar técnicas de relajación, tales como respiración profunda, meditación, yoga, taichí o masajes
  • Mantener el sentido del humor
  • Pasar tiempo con la familia y los amigos
  • Reservar tiempo para pasatiempos, como leer un libro o escuchar música

Trata de encontrar maneras activas de controlar el estrés. Las formas inactivas de controlar el estrés, como ver la televisión, navegar por Internet o jugar videojuegos, pueden parecer relajantes, pero pueden aumentar el estrés a largo plazo.
Y asegúrate de dormir lo suficiente y mantener una alimentación saludable y equilibrada. Evita el uso de tabaco, el exceso de cafeína y alcohol, y el uso de sustancias ilegales.

Cuándo buscar asistencia

Si no estás seguro de si el estrés es la causa o si has tomado medidas para controlarlo pero los síntomas continúan, consulta a tu médico. Es posible que tu proveedor de atención médica quiera buscar otras causas potenciales. O plantéate la posibilidad de ver a un consejero o terapeuta profesional, quien puede ayudarte a identificar las fuentes de tu estrés y aprender nuevas herramientas para enfrentarlo.

«Ayudar a las personas es un acto que mejora la calidad de vida en general. Pero además de ser una buena acción, estas gestiones benefician directa e inmediatamente a la persona que los realiza. Una persona generosa de corazón es una persona emocionalmente rica, alegre y feliz»
Juan Barberá