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Se acercan grandes cambios: el doctorado internacional de Helia Garrido


Tras un periodo de incertidumbre, establecer contactos y de procesar esto tan maravilloso que me está pasando, puedo gritarles y contarles a viva voz que voy a hacer un doctorado internacional y que en menos de un mes comienza mi aventura.

Les cuento, mientras les escribo con una gran sonrisa, porque seguramente os preguntaréis ¿en qué consiste un doctorado internacional? Pues bien, se trata de una variante que te obliga a realizar durante 3 meses una estancia en una universidad o centro de investigación de ámbito internacional, así como en el tribunal de tesis debe haber un miembro perteneciente a una universidad extranjera. Además, habrá una parte que deberá ser expuesta en otro idioma, del mismo modo que un conjunto de preguntas a responder.

En mi caso, desde el momento que supe que era beneficiaria de una de estas becas y que podía optar a este tipo de doctorado, me sumergí en estudiar italiano, no solo porque sabía que ese iba a ser mi idioma elegido para ello, sino porque tenía claro que quería ir a una universidad italiana. ¿Quién no ha sentido un flechazo con este país? Pues imagínense cómo una arqueóloga se puede sentir contemplando tanta ‘piedra’. El flechazo se convierte en enamoramiento y el enamoramiento en desear y soñar. Y como la imaginación te hace volar, yo volaba a través de los sueños y aterrizaba en cualquier yacimiento de la antigüedad clásica.

Y así fue, me dispuse a escribir a varios investigadores para que me acogieran bajo su tutela y así aprender de ellos, intercambiásemos ideas, formas de trabajar, y, sobre todo, aprender metodología y familiarizarme con producciones cerámicas típicas del ámbito mediterráneo-atlántico, con el fin de reconocer las producciones de cerámica común, cocina y mesa, que entran en las redes de circulación en época romana y así, establecer la comparativa con las identificadas en el taller de púrpura de Lobos.

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Al final, dos grandes investigadoras van a formar parte de mi formación. ¡Y… ahí va la noticia!

A partir de enero comienza mi nueva andadura, esta vez, en la universidad de Coimbra para estudiar las cerámicas de distintos contextos romanos del sur de Portugal. ¡Qué nervios! A menos de un mes y aquí estoy, ilusionada, preparando todo lo necesario para mi estancia allí.
Una vez de vuelta, cambio de maleta y ¡nos vamos a Roma! Allí estudiaré las cerámicas que van desde la Edad del Hierro hasta la Época Imperial de un yacimiento arqueológico ubicado al sur de Roma.

Comienzo esta aventura con mucho entusiasmo, ahora solo toca esperar con ansias el momento.

Alea iacta est