blog-mitos-nutricion-ana-azanza

Mitos sobre la nutrición que no debes creer

Muchas personas protestan, no sin razón, por las contradicciones y cambios radicales de opinión en las recomendaciones nutricionales de los expertos en las últimas décadas.

Y es que lo que se consideraba saludable en los años 50, era pésimo en los 80 y otra vez bueno en los 90. Muchas de las recomendaciones, al cabo de unos años se desmienten, pero eso ocurre con la ciencia en general, no hay verdades eternas.
Por ejemplo: el aceite de girasol era el recomendado por ser ligero, en lugar del aceite de oliva, y la margarina vegetal era preferible a la mantequilla y las sardinas no eran muy saludables…. y actualmente todo el mundo sabe que lo mejor es el aceite de oliva virgen extra porque es cardiosaludable, porque forma parte de nuestra cultura y es “el nuestro” y que por contra, no debemos abusar de aceites de semillas como el girasol porque son omega 6 proinflamatorios, y hemos de comer con frecuencia sardinillas ricas en ácidos grasos omega 3 antiinflamatorios.

También sabemos que la margarina es una grasa trans, de estructura muy similar al plástico, es decir, muy perjudicial para nuestra salud, porque ha sido transformada y saturada para hacerla sólida y darle mejor aspecto.

Y ¿qué mitos son los que no debes creer? Son muchísimos; paso a comentar algunos:

  • Hay que consumir poca grasa. Llevamos décadas consumiendo productos bajos en grasa, 0% MG, light…con la falsa creencia de que engordan y producen enfermedades cardiovasculares; nada más lejos de la realidad, ya que las grasas tienen entre sus funciones, la de saciarnos y evitar que estemos hambrientos todo el día por las subidas y bajadas de glucosa en sangre.
  • Las grasas saturadas animales son malas. En absoluto, las grasas animales son beneficiosas y necesarias en nuestra dieta, lo mismo que las grasas insaturadas. Lo importante es que procedan de animales sanos y no tratados con antibióticos ni hormonas.
  • No hay que tomar más que 2 o 3 huevos a la semana. Los huevos no afectan para nada a nuestros niveles de colesterol en sangre, aunque su yema es rica en este tipo de grasa. Además, nos aportan proteínas siendo un alimento muy completo. Es importante consumirlos para desayunar y no para cenar.
  • El aceite de coco y de palma son malos. Hay que puntualizar: lo que los hace malos son los procesos industriales de refinamiento, desodorizado y blanqueado a base de disolventes químicos y las altas temperaturas, como ocurre con el refinado del aceite de oliva de orujo, pero si estos aceites tienen categoría de virgen extra son aceites saludables. Llevan mala prensa porque la industria alimentaria los utiliza en abundancia en su forma más barata.
  • La carne roja es perjudicial para la salud. Aunque no conviene abusar de carne roja, no podemos considerarla perjudicial siempre que el animal esté saludable y haya recibido buenos pastos. Hay personas que toleran mal esta carne, pero otras personas la digieren muy bien y les sienta de maravilla.
  • Los frutos secos engordan. Como todo, depende de la cantidad de frutos secos que se coman cada vez. Los frutos secos crudos son muy cardiosaludables y nos aportan muchos ácidos grasos omega 6, fibra y proteínas además de minerales y vitaminas. Las nueces son especialmente recomendables en la menopausia
  • El aguacate engorda. Lleva esa fama por ser un alimento graso, pero en realidad es una grasa omega 3 saludable que nos aporta mucho potasio.
  • Es mejor la sacarina que el azúcar. Todos los edulcorantes químicos son perjudiciales para la salud y deterioran nuestra flora bacteriana entre otras acciones, por tanto, es preferible el azúcar, pero mejor aún es dejar la adicción al dulce y desacostumbrarnos a este sabor.
  • Necesitamos los lácteos para poder crecer y tener unos huesos fuertes. Los lácteos son sustituibles por otros alimentos ricos en calcio y de hecho hay civilizaciones que tan apenas los consumen sin padecer de osteoporosis ni de retraso en el crecimiento.
  • Hay que comer 5 frutas al día. Muchas personas creen que esto es así porque así es como entendieron la campaña de hace años de 5 piezas al día, pero se refería a verduras y fruta. 5 frutas al día aportan demasiada fructosa.
  • La dieta cetógena es perjudicial para el hígado y riñón. Actualmente la dieta cetógena es utilizada en situaciones especiales como epilepsia, cáncer, obesidad y no, no perjudica ni al hígado ni al riñón.
  • El ayuno es peligroso. El ayuno es una herramienta terapéutica muy valiosa porque dejar descansar al aparato digestivo permitiendo al organismo concentrar sus energías para sanar sus células, órganos y sistemas. Obviamente tiene que ser tutelado y supervisado por un médico.
  • Es bueno tomar un zumo de naranja para desayunar. El zumo de 2 naranjas contiene demasiado azúcar y eleva la glucemia, lo cual no es nada interesante por las mañanas para producir las hormonas que nos dan energía a esas horas.
  • El pan integral engorda menos. Contiene más fibra y por eso a priori es más conveniente, pero si se abusa de él engorda tanto como el blanco.
  • Hay que hacer 5 comidas al día. Esto ha sido un mantra de la nutrición repetido hasta la saciedad hasta hace bien poco, pero a muchas personas les favorece más hacer 3 o incluso 2 o 1 comida al día con algún tentempié. Está demostrado que comer menos en general alarga la vida.
  • Nuestra dieta se tiene que basar en cereales y carbohidratos en un 60%. Aunque todavía se suele recomendar estos porcentajes, ya hay muchas corrientes nutricionistas que los bajan por considerarlos demasiado elevados y por la gran prevalencia de diabetes en el mundo.
  • El vinagre mata los glóbulos rojos. Efectivamente eso es así si lo ponemos en contacto directo con la sangre, pero eso no ocurre cuando lo ingerimos. Por suerte podemos comer todas las ensaladas y vinagretas que queramos.