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COMER SIN GLUTEN ¿MODA O NECESIDAD?

En los últimos años, cada vez hay más personas que evitan o rechazan el gluten. Nos preguntamos qué está pasando, ¿Es una moda o estamos ante un problema creciente?

¿Por qué la nueva legislación obliga a los restaurantes a incluir en sus cartas la advertencia de la presencia de alérgenos en sus platos? ¿Será que cada vez hay más alérgicos e intolerantes? ¿O es simplemente porque la sociedad demanda esta información por moda? ¿La celiaquía está aumentando? ¿O es que ahora se diagnostica más?

Sin afirmar que haya más celiacos, si parece evidente que hay cada vez más problemas de sensibilización al gluten. Y no solo al gluten sino también a la caseína y otras proteínas de la leche. Se trata de diferentes grados de afectación en una escala de grises.

Lo cierto es que cada vez hay más personas que padecen molestias digestivas como hinchazón abdominal, gases, alteraciones del transito como estreñimiento o heces demasiado blandas, molestias y cólicos, que suelen ser diagnosticados de “colon irritable”, sin darles la importancia que realmente tienen.

Ya que lo que en principio eran síntomas digestivos localizados, acaban extendiéndose a otros órganos y partes del cuerpo apareciendo otros problemas extradigestivos, generalmente de forma crónica, como:

  • Problemas de piel tipo psoriasis, dermatitis, cuperosis, mala circulación…
  • Dolores de tipo reumático, anquilosamiento de articulaciones…
  • Dolores de cabeza, falta de concentración…
  • Rinitis, sinusitis y demás itis…
  • Hipotiroidismo y otras enfermedades autoinmunes…
  • Sintomatología variada por mala absorción de vitaminas y minerales como calambres, problemas del sistema nervioso, etc…

Pero la cuestión finalmente es preguntarnos ¿qué está pasando? Todo parece indicar que se trata de la conjunción de varias causas o factores:

  • En 1º lugar la pobreza y deterioro de nuestra flora bacteriana intestinal cada vez menos variada y más desequilibrada, por el abuso en un pasado de antibióticos, y otros fármacos, así como de pesticidas y conservantes químicos, pero principalmente antibióticos, que la arrasan. Hemos de ser conscientes que esos tratamientos los reciben también los animales terrestres y marítimos, así como las verduras y frutas, que son la base de nuestra alimentación. En cuanto a los granos de trigo y demás cereales también reciben su buena dosis de “tratamiento”.
  • Con esa mala flora nuestras mucosas se ven desprotegidas y se vuelven vulnerables ante las agresiones normales y cotidianas que las inflaman, en especial la mucosa intestinal, donde se produce gran absorción de sustancias.
  • Por otro lado, hemos abusado de bollerías y productos farináceos que además contienen más gluten que antes, y también de los productos lácteos. El caso es que cada vez comemos directa o indirectamente más gluten y más caseína, que son los alérgenos más frecuentes en nuestra alimentación y que irritan más la mucosa intestinal inflamándola.
  • Esa mucosa inflamada absorbe mal los nutrientes de los alimentos que pasan por el tubo intestinal y por otro lado absorbe productos tóxicos e indeseables que no debería dejar pasar y que nuestro organismo reconoce como enemigos, poniéndose en marcha todos los mecanismos de defensa.
  • El siguiente problema es que nuestro sistema inmune, confundido ante tanta sustancia extraña absorbida que llega a sangre, fabrica anticuerpos que atacan estructuras y órganos propios, generando las enfermedades autoinmunes que tanto están proliferando en nuestros días.

En definitiva, en la mayoría de los casos no se trata de una moda, sino de un problema real, que hemos de evitar no abusando de alimentos con gluten, pero sobre todo protegiendo nuestra flora bacteriana con menos químicos y menos estrés en nuestra vida.