Ramón de Cangas

La microbiota

Ramón de Cangas

La microbiota

03/05/2021

En el intestino de los mamíferos reside una población de microbios muy variada llamada microbioma o microbiota o más populamente conocida como “flora intestinal”, la cual juega un papel importante en la salud, en la nutrición, en el metabolismo, en la protección contra microorganismos nocivos y en el desarrollo del nuestro sistema inmune. Se calcula que, al menos, 1000 especies de bacterias diferentes, además de otra serie de microorganismos, conviven el intestino humano.

El desarrollo de la microbiota (la flora intestinal) generalmente comienza antes del nacimiento y su alteración puede tener consecuencias negativas en nuestra salud. Estudios recientes han identificado bacterias en líquido amniótico y placenta y, por ello, concluyen que la colonización de la microbiota en el intestino del feto ya comienza en el útero y continúa durante los primeros 2 años de vida y este depende de múltiples factores como, por ejemplo, dieta materna, estrés, exposición a antibióticos, tipo de alimentación (leche materna o fórmula), entre otros.

Una vez que ha tenido lugar el nacimiento, numerosos factores ambientales como pueden ser : el parto prematuro, el modo de parto (vaginal o cesárea), el uso de antibióticos y la dieta…  Pueden desempeñar un papel importante en el desarrollo de la  microbiota intestinal (flora intestinal) de los bebés. El hecho de que la leche humana contenga microorganismo es probable que guarde relación con esto.

Aunque, comúnmente, se piensa que las bacterias están relacionadas con enfermedades, entendiéndolas como organismos patógenos, la mayoría de los microbios intestinales no son en absoluto negativos y, de hecho, proporcionan efectos beneficiosos en términos de nutrición, desarrollo del sistema inmunológico y maduración del intestino. Tanto es así que llegan a desempeñar funciones que no pueden ser realizadas por el propio organismo humano.

El número total de células bacterianas que residen en nuestro intestino supera ampliamente el número de células del ser humano. Más de 3 millones de genes han sido identificados en esta microbiota, es decir,  100 veces más que nuestros propios genes humanos. Y, aunque esto sea así, es curioso que la mayoría de la microbiota intestinal está limitada y restringida a 4 filos dominantes: Firmicutes, Bacteroides, Actinobacteria y Proteobacteria.

Los hallazgos de investigaciones recientes muestran que, cuando ocurre alteración en la composición de la microbiota (conocida como disbiosis), el resultado es con frecuencia una respuesta inflamatoria que puede afectar a todo el cuerpo. Y esta disbiosis (desequilibrio) puede ser debida a baja ingesta de frutas y verduras, estrés, baja ingesta de fibra, obesidad y sobrepeso, consumo de antibióticos y otros fármacos etc…

Pero, ¡ojo!, no sólo la diversidad de microorganismos y la abundancia relativa de unos tipos u otros desempeñan un papel importante en la disbiosis y la inflamación derivada de dicha alteración, sino también sus capacidades funcionales en términos de producción de sustancias e interacción con el sistema inmunológico del individuo. Además, estos cambios pueden provocar alteraciones en la permeabilidad intestinal dejándonos expuestos a la posible entrada al torrente sanguíneo de sustancias no deseadas que pueden causar efectos negativos en nuestra salud.

Algunos estudios concluyen que tener una determinada microbiota supone un mayor riesgo de padecer sobrepeso y obesidad, de algunos tipos de cáncer, de enfermedades relacionados con el deterioro cognitivo, enfermedades autoinmunes, problemas óseos etc…También puede influir en el rendimiento deportivo.

Numerosos estudios demuestran que la dieta influye en la salud de un individuo y que una dieta como la mediterránea ayuda a modificar la microbiota intestinal (flora intestinal) en positivo.