Jesús Baraza

Mitos nutricionales

Jesús Baraza

Mitos nutricionales

30/08/2021

“La grasa es perjudicial, hay que evitarla”

En esta afirmación tenemos un problema, y es que de forma injusta hemos metido a todas las grasas en el mismo saco. De hecho, la grasa es un nutriente esencial para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Algunas de estas grasas son especialmente beneficiosas para nuestra salud, como puede ser la grasa de los frutos secos y semillas, el pescado azul, el aceite de oliva virgen… Por eso es importante diferenciar entre la grasa de un bollo y la grasa naturalmente presente en los alimentos y perderle el miedo a esta última.

“Las calorías lo son todo”

Aunque es innegable que las calorías importan, es solo un factor más dentro de un gran puzle. Lo cierto es que, para llevar una alimentación saludable y adecuada a nosotros, debemos tener en cuenta otros muchos factores como la saciedad, porciones habituales, alimentos que solemos utilizar para acompañar, el contexto, diferenciar entre calorías vacías y calorías acompañadas de nutrientes interesantes, etc. Si solo pensáramos en calorías, podríamos pensar que es buena idea evitar frutos secos, pescado azul, aceite de oliva virgen… que como acabamos de ver son alimentos muy saludables y que incluso pueden ayudarnos a perder grasa. Un alimento es mucho más que un simple número.

“Hay que comer de todo”

Esta bienintencionada afirmación puede ser malinterpretada. Vale, hay que comer de todo tipo de verduras, frutas, hortalizas, tubérculos, carnes de calidad, pescado, grasas saludables… pero no tenemos la obligación de comer ultraprocesados. Podemos consumir ultraprocesados de forma ocasional si nos apetece y surge la ocasión, formando parte de nuestra alimentación en un 10-20% mientras que el restante 80-90% es una alimentación saludable, pero teniendo en cuenta que los ultraprocesados no son estrictamente necesarios para nuestro organismo.

“En España ya comemos bien gracias a la dieta mediterránea”

Bueno, así era antes. La dieta mediterránea fue durante mucho tiempo considerada de los patrones alimenticios más saludables del mundo. Pero, ¿acaso los aceites refinados, las cantidades enormes de azúcar, las patatas fritas o las galletas forman parte de la dieta mediterránea? Es evidente que no. Nuestra dieta mediterránea se ha industrializado y ha cambiado en las últimas décadas. Para volver a nuestra dieta mediterránea original, debemos basar nuestra alimentación en comida real y procesados recomendables, reduciendo los ultraprocesados.

“Hay que hacer 5 comidas al día”

Es cierto que hacer 5 comidas al día es un patrón alimenticio que se adapta bien a la mayoría de la población. Pero es solo una pauta general. Ya sea por necesidad o por preferencias, hay personas que se benefician de patrones alimenticios con más ingestas y más ligeras, o al contrario, menor número de ingestas pero más contundentes. Ningún patrón es mejor que otro, pero sí que unos se adaptarán mejor a nuestro personal estilo de vida.

“Alimentos necesarios y prohibidos según la hora del día”

Todos sabemos que no se puede comer fruta a partir de las 18:00h, si te pasas un solo segundo, tu cuerpo reaccionará completamente diferente ante este alimento. ¡Esto es falso! Nuestro cuerpo, por suerte, no es tan inestable. Realmente le es indiferente comer un alimento por la mañana o por la noche, solo en casos muy concretos con ciertas patologías podría merecer la pena tenerlo en cuenta. Lo que sí es importante es que sigamos un patrón de alimentación ordenado, es decir, que tengamos unos horarios habituales para comer (los que mejor se ajusten a nosotros) y respetarlos. Esto te permitirá organizarte mejor y que tu cuerpo se acostumbre a esos horarios, el cuerpo es sabio y te surgirá el hambre en los momentos que está acostumbrado a recibir alimentos, evitando así altibajos de hambre, ansiedad, etc.

“Alimentos que no debes mezclar”

Probablemente hayas escuchado que debes evitar mezclar diferentes tipos de proteína o cualquier otro alimento o nutriente. Esto, además de ser falso, en el caso concreto de las proteínas es lo contrario, algunas proteínas de origen vegetal pueden aumentar su biodisponibilidad y aprovechamiento por parte de nuestro cuerpo gracias a mezclarse con otras, es el caso de las lentejas y el arroz, por ejemplo. Solo en casos muy concretos puede merecer la pena intentar distanciar ciertos alimentos, como en caso de anemia, que podría ser beneficioso separar los vegetales ricos en hierro del café y el té para que este hierro se absorba mejor. Antes de hacer nada tan importante, consulta con tu médico y dietista-nutricionista especializado.

“Los hidratos engordan”

Aunque alguna vez hayamos oído esto, lo cierto es que ningún alimento tiene un mecanismo mágico que nos haga engordar o adelgazar por sí solo. Es la balanza energética la que determinará si ganamos peso, si nos mantenemos estables o si perdemos peso. Esta balanza está determinada por el total de energía que consumimos y gastamos. Lo que sí es cierto de los alimentos ricos en hidratos de carbono es que abusamos de ellos con más facilidad sin darnos cuenta. Ejemplos: platazo de pasta no integral y sin verdura, siempre pan refinado y en gran cantidad para acompañar, enormes tostadas de pan sin proteína encima… Estos ejemplos podríamos mejorarlos haciendo un plato de pasta equilibrado (pasta integral + verdura + proteína) o añadiendo proteína a nuestras habituales tostadas (Jamón cocido al horno, jamón serrano, lomo de Extremadura… todos productos de Argal de altísima calidad).

“Una copita de vino al día es buena para el corazón”

Un mito que por desgracia hemos escuchado incluso por parte de profesionales sanitarios y muchas veces en televisión. La controversia surge porque el vino contiene polifenoles y antioxidantes beneficiosos, pero no podemos pasar por alto que también contiene alcohol, componente tóxico con efectos negativos a nivel cardiovascular, mental, acumulación de grasa, mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer… Podemos llegar a la conclusión de que los efectos positivos no compensan los grandes efectos negativos. Y hemos hablado del vino, pero lo mismo podemos decir de cualquier bebida alcohólica (cerveza, ginebra…), el alcohol, alcohol es.