Ramón de Cangas

¡Alimenta tus defensas!

Ramón de Cangas

¡Alimenta tus defensas!

20/09/2021

Volver a la rutina y con ella al trabajo, a las responsabilidades familiares y sociales, que pueden resultar excesivamente estresantes, en algunos casos. Y, si es así, podemos padecer alteraciones en nuestro sistema inmunitario, que es el responsable de proteger nuestro organismo de virus y bacterias, los cuales pueden suponer una amenaza para nuestra salud.

Es por ello que, con el cambio de estación y la oscilación térmica propia de la misma, debemos poner más atención en cómo nutrimos nuestro organismo, qué alimentos elegir para comer y cómo cocinarlos para evitar que se pierdan vitaminas importantes para el correcto funcionamiento de nuestro sistema inmune (nuestras defensas).

Las vitaminas y oligoelementos antioxidantes (vitaminas C, E, selenio, cobre y zinc) contrarrestan una posible “bajada de defensas”. Las vitaminas A y D juegan un papel importante a la hora de proteger nuestro organismo o superar una infección. Es interesante incluir alimentos ricos en vitaminas y minerales como el hierro, folatos, selenio, vitamina A, B12, B6, C, D y zinc ya que contribuyen al funcionamiento normal de nuestras defensas.

La vitamina D, en concreto, es una vitamina que se comporta como una hormona con múltiples funciones. Es importante desde el punto de vista de la salud ósea (de los huesos), participa en la homeostasis calcio-fósforo y entre otras cosas, como decía, es básica para nuestro sistema de defensas. Su déficit se ha relacionado con mayor riesgo de padecer ciertas enfermedades como cáncer, enfermedad cardiovascular o la esclerosis múltiple.

A pesar de la síntesis cutánea (al estar en contacto nuestra piel con el Sol) y de la dieta, se estima que más del 50% de la población está en riesgo de padecer deficiencia de vitamina D. Este riesgo es mayor en adolescentes, ancianos y en personas que no reciban suficiente luz solar. Es importante recalcar que la suplementación de esta vitamina debe estar pautada por un profesional, al igual que ocurre con la vitamina A, puesto que un exceso de las mismas puede ser tóxico para nuestro cuerpo.

Lo principal es ser responsables a la hora de alimentarnos y optar por alimentos de verdad, orgánicos, reales; se trata de evitar los ultra-procesados y mantener un patrón dietético que incluya vitaminas, minerales y, por supuesto, incluir proteínas ya que es vital mantener una apropiada masa muscular.

Algunos alimentos a tener en cuenta:
  • Alimentos ricos en vitamina B12: pescado, carne, carne de aves, huevos, leche y productos lácteos. Naranjas, aguacate, cerezas y arándanos son frutas que también la contienen, aunque es importante destacar que la mayor aportación de vitamina B12 procede de alimentos de origen animal.
  • Alimentos ricos en vitamina D: queso, atún, salmón, caballa, etc.
  • Alimentos ricos en vitamina C: cítricos como la naranja y el kiwi, fresas, tomates, pimientos rojos, espinacas, etc.
  • Alimentos ricos en zinc: carne roja, hígado, pipas de calabaza, huevo, ostras, pavo cocido, almendras, etc.
  • Alimentos ricos en hierro: legumbres, carne roja, mariscos, fresas, moras, etc.
  • Alimentos ricos en vitamina A: zanahoria, endivia, mango, espinacas, boniato, etc.

Y, por supuesto, una adecuada hidratación, a través de la ingesta de agua, es vital.

Una correcta alimentación es básica para evitar infecciones, gripes y otras dolencias. Debemos hacer especial hincapié en la nutrición de personas con trastornos alimenticios, en fumadores (tanto activos como pasivos), individuos con abuso crónico de alcohol, en pacientes con ciertas enfermedades, durante el embarazo y la lactancia y en los ancianos, puesto que su sistema inmune es más vulnerable.

Entender que saber comer es lo más importante si queremos tener buena salud y, a consecuencia de ello, una buena calidad de vida. Y, ante la duda, acudir siempre a especialistas debidamente formados, dado que cada organismo es único.