Ana Azanza

Cómo saber si estoy bien hidratado

Ana Azanza

Cómo saber si estoy bien hidratado

06/05/2022

Todo el mundo sabe lo importante que es estar bien hidratado, porque nuestro cuerpo es 60% agua y nuestra salud depende de que mantengamos ese nivel de agua.
Nuestra agua corporal está dividida en 3 compartimentos:

– Dentro de las células
– En el espacio entre las células
– La que circula con la sangre y otros fluidos y jugos.

Es muy importante que el agua que bebemos, alcance a bañar a todas nuestras células por dentro y por fuera, limpiándolas de suciedad y de tóxicos, e inundándolas de oxígeno y nutrientes. Si no bebemos suficiente agua, o tenemos pérdidas de líquidos a través de vómitos, hemorragias, sudoración excesiva o diarreas, aparecen síntomas como:

– Sed
– Boca seca
– Orina amarillo-oscura
– Ojos hundidos, ojeras
– Piel seca que se descama con facilidad
– Piel apergaminada con arrugas finitas
– Ojos secos que pican
– Dolor de cabeza
– Cansancio
– Letargo
– Nerviosismo e intranquilidad
– Calambres musculares
– Estreñimiento

Pero, además, la falta de agua de forma crónica nos conduce a enfermedades que se resolverían simplemente bebiendo más agua:

– Hernias discales por deshidratación de los discos intervertebrales
– Reflujos y problemas digestivos
– Moco espeso en los bronquios
– Piedras en el riñón
– Artrosis y artritis por acúmulos ácidos en las articulaciones
– Hipertensión arterial
– Sangre concentrada y riesgo de trombos

Pero… ¿Cuánta agua es conveniente beber? Se suele recomendar beber entre litro y medio y dos litros de agua al día.

Pero es absurdo creer que con 2 litros de agua estamos todos cubiertos. Porque no todos pesamos igual, ni hacemos el mismo ejercicio, ni comemos el mismo tiempo de alimentos.

Pongo varios ejemplos:
– un hombre joven delgado, deportista, activo que come muchas ensaladas.
– Un hombre de 100 kg que toma cervezas de forma habitual y mucha barbacoa.
– Una mujer de 85 años que está la mayor parte del tiempo sentada y merienda todos los días un té con un pastel.
– Un agricultor que trabaja al aire libre bajo el sol.
¿Tienen todos igual necesidad de agua? Por supuesto que no.
Hay que guiarse por el peso corporal y por el sentido común. Evitar comidas que nos aporten mucha sal, azúcar y alcohol. Y no esperar a tener sed. Ante la duda, beber por lo menos 2 litros diarios. Y tampoco beber en exceso puesto que baja la tensión arterial y habría que suplementar con sales.

Para calcular los litros necesarios hay que dividir nuestro peso entre 20. Y ¿cuál es el agua ideal? El agua ideal sería la del manantial o la de la nieve, es decir, el agua pura, el agua viva y con estructura hexagonal si la observamos al microscopio.

Por desgracia en el planeta ya van quedando pocos reductos de agua pura:
– Sin impurezas ni contaminación química ni biológica.
– Viva, circulante.
– Alcalina y cargada de minerales para no robarlos de nuestros huesos.
– Hidratante por estar constituida de agrupaciones moleculares pequeñas que difunden por las membranas de nuestros órganos y tejidos, hidratándolo todo.
– Antioxidante por tener una carga negativa de iones que luchan contra los radicales libres del envejecimiento y la enfermedad.
Lo mejor y más aconsejable es filtrar y ionizar el agua del grifo y beberla en vaso de cristal. Y evitar el agua embotellada en plástico con BPA.