Ana Azanza

Sensibilidad Química Múltiple: un problema in crescendo

Ana Azanza

Sensibilidad Química Múltiple: un problema in crescendo

15/07/2022

Este es un problema no muy reconocido, pero de una enorme importancia por las limitaciones que causa en las personas que lo padecen y que cada vez son más. Seguramente has visto alguna vez un reportaje o documental en la tele hablando de estas personas que parecen “de otro mundo” porque sin saber por qué, les afectan los productos químicos y sus olores sobremanera, hasta el punto de que no pueden llevar una vida normal sino recluidas en un continuo aislamiento voluntario.

Son personas “molestas” porque no se las comprende. Lo que les ocurre es muy raro y siempre están bajo sospecha de si no se lo estarán inventando o exagerando para obtener algún tipo de prestación o compensación por enfermedad.

Tengo una experiencia personal que contar: hace unos años me matriculé en un curso de medicina ambiental con la fundación Alborada. Esta fundación atendía a enfermos que llegaban a su centro en Boadilla del Monte con estos cuadros de hipersensibilidad grave y en un estado muy lamentable. Llegaban de diversos lugares de España y de algún que otro país como Italia.

Haciendo prácticas allí, tuve la oportunidad de hablar con estas personas y conocer su realidad mientras recibían altas dosis de vitaminas y antioxidantes en vena para desintoxicar sus órganos y células, así como oxígeno nada más llegar. Se hidrataban con agua filtrada e hidrogenada en jarra y vasos de cristal. También respiraban el aire puro del campo a través de las ventanas permanentemente abiertas. Las paredes estaban pintadas con pintura a la cal y no plástica. Y los sillones donde estaban sentados eran unos sillones ya muy usados pero que no se renovaban porque éstos no tenían en su tapicería nada artificial y dañino para ellos.

Con el simple hecho de empezar a comer alimentos ecológicos ya experimentaban mejoría. Poco a poco las diversas medidas iban limpiando su cuerpo y mejorando su estado. Lo que aprendí de esa experiencia es que, a todos, absolutamente a todos nos puede ocurrir lo mismo que a estos enfermos si no evitamos al máximo los tóxicos ambientales que llegan de mil formas y por mil vías a nuestras puertas de entrada.

Alimentos como las frutas ricas en antioxidantes, fibra y vitaminas, nos ayudan a filtrar y alcalinizar nuestro interior, así como también las ensaladas y todos los vegetales crudos o cocinados constituyen una buena herramienta para este fin. Y, sobre todo, para una fácil depuración, hemos de relajar nuestros sistemas y evitar sobrecargarlos con excesos alimentarios, bebidas alcohólicas y una vida de continuo estrés. Un poco de ayuno, sol y actividades relajantes en plena naturaleza son la mejor pócima secreta.