Los conservantes, ¿son necesarios?

Los alimentos tienen una durabilidad determinada que es variable según sus características y su composición. Pero, ¿qué ocurre cuando queremos que el producto dure más? ¿Es necesario recurrir a los conservantes?

Aumentar la vida útil del producto puede ser interesante para el fabricante pero también para el consumidor. La gran demanda de producción de alimentos, el hecho de cambiar los hábitos de compra (concentrándola más), la ventaja de poder consumir un determinado alimento fuera de su temporada… Son ejemplos de algunos factores que han podido llevar a querer conseguir productos más duraderos.

¿Cómo se consigue?

En la actualidad hay muchas técnicas para conservar los alimentos. Desde los métodos que utilizaban las abuelas cómo la salazón, el ahumado, las conservas, el almíbar, la congelación o el desecado. Hasta otros más “modernos” cómo la atmósfera modificada, la ultrapasteurización y la utilización de aditivos conservantes, cómo los nitratos y sulfitos. Estos últimos quizás sean los que más preocupan a las personas.

¿Es peligroso para nuestra salud?

No hace falta ser alarmista. No hay que temerlos si se sigue una dieta equilibrada y muy variada. Las empresas alimentarias los emplean en las cantidades justas que marca la ley y sólo en determinados alimentos. Sólo se puede aplicar a alimentos que estén autorizados, que se hayan estudiado extensamente y hayan pasado los controles rigurosos de las autoridades. Pero, como siempre, como más natural sea el producto mejor para el consumidor.

Compromiso Argal

Es por ello que Argal prescinde de los conservantes en muchos de sus productos. Un ejemplo son la mayoría de las ensaladas y platos preparados de Argal. Este tipo de comida suele asociarse a alimentos con conservantes. ¡Otro motivo más para escoger Argal, ya que apuesta siempre por una alimentación sana y natural!