Alimentación y deporte, cómo alimentarnos para mejorar nuestro rendimiento

La actividad física reporta innumerables beneficios para la salud: ayuda a mantener un peso adecuado, fortalece los músculos y los huesos, tonifica el sistema cardiovascular, además de favorecer un estado mental activo y optimista, entre otros. Hacer ejercicio y alimentarse adecuadamente forman un tándem imprescindible para sentirnos bien y optimizar nuestro rendimiento.

Una adecuada alimentación es fundamental para poder rendir al máximo durante la práctica de ejercicio físico. Pero,…

¿Cuál es la mejor dieta? ¿Qué comer antes, durante y después de la actividad?

En primer lugar, no nos cansamos de repetir, se debe seguir una alimentación variada y equilibrada en 5 comidas, así tendremos una buena reserva de nutrientes.

Antes de la actividad, unas dos horas aproximadamente, debe tomarse algún alimento rico en hidratos de carbono (pan, pasta, arroz, patata, legumbre o cereales) ¡son la principal fuente de energía! A modo de ejemplo, si la actividad se realiza por la mañana se puede optar por desayunar: sándwich de pan tierno integral con jamón cocido Bonnatur y queso fresco con un té y una  macedonia de frutas. Si el ejercicio es a media tarde, un ejemplo de comida puede ser de primer plato un arroz con verduras y de segundo plato un filete de salmón con ensalada y como postre, un yogur.

Cuando el ejercicio dure más de una hora, es recomendable tomar algún pequeño refrigerio que sea práctico de comer, que aporte energía y nutrientes y que además sea fácil de digerir. Por ejemplo barritas de cereales, frutas desecadas, plátano…

Después de la actividad debe recargarse el organismo de energía y nutrientes. Un ejemplo de comida ideal para después del ejercicio podría ser: de primer plato una ensalada de tomate, y de segundo plato un filete de ternera con unos guisantes con jamón, a modo de postre un yogur con melocotón.

Por último, no debes olvidarte de la hidratación, bebe aunque no tengas sed.