CÓMO EVITAR EL ESTREÑIMIENTO VACACIONAL
Es común que al salir un poco de la rutina, nuestra salud intestinal se resienta. Las vacaciones, los viajes, los cambios en la dieta, el estrés, la falta de actividad física… pueden afectar directamente nuestro ritmo intestinal. La fibra alimentaria nos puede ayudar, es un nutriente que encontramos en los alimentos de origen vegetal, y a pesar de no ser asimilada por nuestro organismo, posee unos beneficios muy interesantes e importantísimos.
En la mayoría de los casos el estreñimiento ocasional no es preocupante pero si incomodo, por eso a continuación os proponemos unas recomendaciones clave para favorecer el movimiento intestinal.
La primera recomendación es seguir una dieta equilibrada y saludable, aunque estés de vacaciones. Toma especial relevancia tomar 5 raciones de fruta y/o verdura al día, preferiblemente en crudo, enteras y a ser posible con la piel, eso sí, bien limpias.
Las frutas, las verduras y las hortalizas son los alimentos que más destacan por su aporte en fibra. Resaltan por su alto contenido: las verduras de hoja (como las acelgas, las espinacas, las judías…), las frutas con semillas y con la piel (kiwis, moras, ciruelas…), las frutas desecadas (orejones, ciruelas, higos secos…), los cereales (especialmente los integrales) y las legumbres…
Para incrementar la proporción de fibra de la dieta puede ayudar también, tomar legumbres (2-3 veces por semana), un puñadito de frutos secos sin pelar una o dos veces por semana, escoger alimentos ricos en fibra cómo cereales y panes integrales, o que contengan el grano entero: salvado de trigo, semilla de lino, linaza, avena, cebada, centeno, espelta… Aunque se debe tener en cuenta que para prevenir el estreñimiento, además de la fibra es importante la ingesta de agua, unos 1’5 L por día. Utilizar aceite de oliva para aliñar los platos y realizar ejercicio físico de manera regular también son buenos aliados, así como tomar 2 yogures o leches fermentadas al día que puede mejorar la salud de la flora intestinal.
Finalmente, y no menos importante, apuntar a tener un horario regular, ya sea para las comidas y para las deposiciones. Y… sobre todo… ¡relájate!




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