La diabetes del adulto, una enfermedad muy vinculada a la alimentación
La diabetes del adulto o tipo II, es una enfermedad que está aumentando en todo el mundo, año tras año, especialmente en los países desarrollados. Las causas son muchas y complejas, pero se relacionan en gran parte, por el aumento progresivo del sobrepeso o la obesidad consecuencia de una mala alimentación y a la falta de actividad física.
Sabemos que una gran parte de los casos de diabetes del adulto y sus complicaciones, pueden prevenirse con una dieta equilibrada, así como con la práctica regular de actividad física, en el marco de un estilo de vida saludable, para un mantenimiento del peso corporal adecuado. Aún así, es una situación difícil, puesto que según primer Informe Mundial sobre la Diabetes publicado por la OMS en Abril de 2016, se estima que 422 millones de adultos en todo el mundo tenían diabetes en 2014, frente a los 108 millones de 1980. Y que la prevalencia mundial de la diabetes casi se ha duplicado desde ese año, pues ha pasado del 4,7% al 8,5% en la población adulta.
Según la OMS, la diabetes se define como una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce. El efecto de la diabetes no controlada es la hiperglucemia (o el aumento del azúcar en la sangre) lo que puede conllevar a complicaciones, más o menos, severas.
Para explicarlo de manera muy fácil y entendible, tener diabetes significa que existe un desajuste en los niveles normales de la glucosa (“azúcar”) en sangre, el cual normalmente se encuentra más elevado de lo normal. Esta glucosa proviene de los alimentos consumidos a través de la dieta, aunque también se produce en el hígado y los músculos.
La sangre es la encargada de transportar esta glucosa, y la insulina (una hormona producida por el páncreas) se encarga de llevar las moléculas de glucosa al interior de las células, para que ésta pueda ser utilizada por nuestro organismo. Ahora bien, si el cuerpo no produce suficiente insulina o esta no funciona de forma adecuada, el nivel de glucosa en sangre aumenta, causando prediabetes o diabetes. Las complicaciones son crónicas ya que aparecen pasados muchos años de una diabetes mal controlada en que mucho tiempo el “azúcar” ha estado por la sangre sin control…
La diabetes puede producir problemas graves en los ojos, los riñones, los nervios, las encías y los dientes. Pero el problema más grave es la enfermedad cardiovascular, lo que se suma muchas veces a personas que también tienen sobrepeso u obesidad, y generalmente, colesterol elevado u hipertensión. Así, una persona con diabetes tiene más del doble de probabilidades de sufrir una enfermedad del corazón o un derrame cerebral que una persona que no tiene diabetes.
Como apuntábamos anteriormente, una de las principales formas de controlar la diabetes es a través de la alimentación y el mantenimiento de un peso adecuado y un estilo de vida activo y saludable. Sabemos que pérdidas moderadas de peso en las que tienen sobrepeso o obesidad es clave y regulador.
La dieta debe ser fraccionada, rica en verduras y hortalizas, fruta, lácteos desnatados, carnes magras y derivados bajos en grasa como el Jamón o el Pavo cocidos Bonnatur de Argal, pescado blanco o azul como el atún o el salmón, el aceite de oliva como única grasa presente en la dieta, en alimentos feculentos de lenta absorción (como el pan, la pasta, el arroz, la patata, las legumbres… ) en cantidades moderadas, y de grano completa o integral, y frutos secos en cantidad moderada igualmente. Por otro lado, se deben evitar completamente los alimentos ricos en azúcares simples (bebidas refrescantes, golosinas, bollería, pastelería…), las bebidas alcohólicas, los alimentos con grasas animales (carnes grasas, la piel de las aves, lácteos y quesos enteros, mantequilla, manteca…), y los alimentos con mucha sal (alimentos precocinados, encurtidos, embutidos…). ¡En el Blog de Argal encontrarás muchos trucos y recetas para ayudarte!




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