Ideas de recetas para ir de excursión a la montaña!

Pasar el día en la montaña es muy gratificante. Eso sí, hay que ir bien preparados para poder disfrutar al máximo. En cuanto a la comida hay que escoger alimentos que den la energía necesaria, que puedan tomarse fácilmente y que no nos carguen con demasiado peso. ¡Muy sencillo! Solamente es cuestión de planificarse bien.

En primer lugar, es imprescindible una buena hidratación. ¿Cómo conseguirlo? Principalmente a base de agua. También puede aconsejarse complementarlo con alguna bebida rica en vitaminas y minerales, especialmente cuando la actividad en la montaña es de alta intensidad. Asimismo, la fruta fresca es un gran aliado para hidratarse. Lo ideal es optar por frutas que sean cómodas de llevar y que no se alteren con facilidad: manzanas, mandarinas…

Durante el recorrido y antes de llegar a la cima existen varias opciones ricas en energía para irse recargando al máximo. Algunos ejemplos: barritas energéticas, frutos secos (nueces, almendras…), fruta desecada (plátano, frutos rojos…) Alimentos que no requieren mucho tiempo para tomarlos y que incluso pueden comerse siguiendo la ruta.

Una vez ya se ha alcanzado parte del camino y se dispone a coger fuerzas se puede optar por una comida más consistente. Los bocadillos completos son fáciles de llevar y comer. Algunas ideas: panecillo de pan de sésamo con lechuga y jamón serrano  o sándwich de queso con rodajas de tomate y pechuga de pavo Bonnatur…

Si elegimos tipo táper o picnic, los platos fríos y equilibrados pueden ser una buena elección. Solamente hay que intentar escoger ingredientes que no sean demasiado perecederos, especialmente en verano. Por ejemplo, una ensalada de arroz con crudités de verduras y atún. Las ensaladas ya preparadas, como la de pasta Argal es una buena opción: completa y muy cómoda de llevar.

Si la idea es pasar más horas en la montaña y por tanto, se va más equipado, con utensilios para calentar e incluso conservar la comida, existen más opciones. Los preparados de alimentos deshidratados, como las sopas, que solo hay que añadirles el agua caliente, son muy ligeros de llevar. También se puede optar por llevar alimentos envasados al vacío o en conserva.

En definitiva, para pasar el día en la montaña debemos ir preparados, no sobrepasar nuestras posibilidades físicas y sobre todo disfrutar del día, del paisaje y de la compañía.