Alimentos que se estropean con más facilidad en verano

En verano los alimentos son más sensibles y pueden estropearse con más facilidad, ya que las altas temperaturas favorecen el crecimiento más rápido de microorganismos, lo que puede afectar a la salubridad de los alimentos y causar enfermedad. Pero siguiendo unas normas adecuadas de higiene y de mantenimiento de la llamada “cadena del frío” podemos seguir disfrutando de alimentos totalmente seguros.

Hay ciertos alimentos con los que debemos ir con más cuidado, especialmente los frescos y de ellos los que tienen mayor cantidad de agua como las frutas, verduras, lácteos, carnes, pescados, huevos y ciertos embutidos como el jamón cocido, así como sus derivados frescos. Por el contrario, los alimentos que contienen menos cantidad de agua u otros alimentos procesados o cocidos tienen mayor durabilidad.

¿Cómo podemos evitar que se estropeen?

En primer lugar es importante que se conserven a la temperatura adecuada. Las frutas, verduras, carnes, pescados, huevos, lácteos… así como sus derivados, deben almacenarse siempre en refrigeración, a una temperatura media de 4-5 º C. Las carnes y pescados también pueden conservarse en el congelador, en este caso la temperatura idónea debe estar por debajo de los -18 ºC.  En segundo lugar, la higiene en general, especialmente de las manos, los utensilios, las superficies… será clave para una buena conservación de los alimentos.

Es muy importante también mantener la cadena del frío cuando vayamos a la compra, e intentar que los alimentos estén sometidos a las altas temperaturas veraniegas el menor tiempo posible, del establecimiento directo a casa.

Embutidos

En el caso de los embutidos, los curados como la longaniza, el jamón serrano, el chorizo… se conservan mejor que los cocidos como el jamón o la pechuga de pavo, especialmente cuando están en lonchas. Para favorecer a una buena conservación Argal envasa sus productos para que tengan una mayor durabilidad. Además presenta varios formatos tanto de cantidad como de presentación para que así se adapte más a las necesidades de cada uno y no queden tantas sobras en la nevera .

Y ahora en verano que apetece más comer al aire libre, podemos disfrutar de ello y de los alimentos de verano , pero debemos tener la precaución de llevarnos todos los alimentos en una nevera y debidamente protegidos. Si preparamos alguna receta en la que se incorpore salsa lo más recomendable es añadirla con la menor antelación posible. Es mejor evitar salsas que lleven huevo ya que el huevo cuando se consume crudo es muy susceptible a contaminarse. ¡Hay muchas ideas para llenar la neverita!