¿Malas digestiones? Seguidamente algunos trucos para mejorarlas.
Pesadez de estómago, hinchazón, gases, sensación de estar demasiado llenos, de mareo, de acidez, estreñimiento… son todos ellos síntomas de digestiones lentas y pesadas. Los motivos por los que se puede tener una mala digestión son muchos. En ocasiones siguiendo unos pequeños consejos como los que vamos a explicarte a continuación podemos mejorarlo.
Los motivos pueden ser varios des de comidas demasiado copiosas, pasando por el estrés y las prisas por comer, hasta a alguna intolerancia o problema digestivo. Si esto te ocurre de manera ocasional, no debes preocuparte demasiado, pero si esto te ocurre con más frecuencia debes acudir al médico para descartar otros problemas.
Seguir una alimentación equilibrada favorece a la buena digestión. Pero, es cierto que existen determinados alimentos que pueden empeorarla. Uno de ellos son los alimentos y/o preparaciones culinarias muy grasas. Es por ello, que se aconsejan la cocción al vapor, al horno o a la plancha. Contrariamente deben evitarse los fritos y guisos muy grasos.
Asimismo, determinados alimentos como el café, el chocolate, las frutas cítricas o los picantes pueden fomentar la fabricación de ácidos en el estómago produciendo malestar y ardor . Determinadas verduras como las del grupo de las coles, las legumbres y los refrescos o bebidas con gas también deben evitarse porque pueden producir lo que popularmente se conoce como hinchazón de estómago o gases.
Así pues, se debe seguir una alimentación equilibrada evitando los alimentos que se han comentado u otros alimentos que particularmente puedan dificultar a la digestión. Algunas infusiones después de las comidas pueden ayudarte a la digestión.
No solamente se debe tener en cuenta la influencia de la alimentación de la dieta, sino que hay hábitos que también pueden ayudar a fomentar una buena digestión . Se aconseja, por ejemplo no tumbarse después de las comidas y si se descansa que sea ligeramente inclinado. Es por ello, que lo ideal sería cenar antes de dos horas de acostarse. Asimismo, se recomienda no llevar ropa demasiado ajustada, así como intentar comer despacio. Al comer rápido se introduce más aire y esto puede repercutir a un malestar después de las comidas.
Y no te olvides de llevar un estilo de vida saludable intentando tomarte las cosas con calma y masticar bien los alimentos. ¡Verás como así todo va mejor!




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