Ayuno intermitente, lo que debes saber.

 

El ayuno intermitente o intermittent fasting IF, es una nueva corriente nutricional que empieza a ser popular y que va sumando seguidores, ya sea para adelgazar o para mejorar el metabolismo. Las redes e internet nos proporcionan mucha información, muchas veces tanta que puede ser abrumadora, y este tampoco es un método infalible… ¿qué hay de cierto en todas estas publicaciones?

 

Aunque inicialmente parece una idea fácil, debemos ser cautelosos, además debes saber que hay múltiples variaciones y posibilidades que intentaremos resumir en este post.

 

Así, el ayuno intermitente consiste en realizar periodos de ayuno voluntarios, siempre predeterminados y personalizados, alternados con periodos en los que sí se ingieren alimentos. Se trata de alejarnos de las recomendaciones clásicas de fraccionar la dieta y hacer 5 comidas al día, a repartir las comidas de manera totalmente diferente.  De aquí que genera dudas, entre la población y entre los profesionales, esperando que los artículos e investigaciones científicas avalen el método para no parecer que nos hemos vuelto un poco locos.

 

Dentro del ayuno intermitente existen diferentes tipos, ya sea periodos de ayuno determinados por horas (horas de ayuno/horas de ingesta) cómo: 12/12, 14/10, 16/8 quizás la más popular, 20/4… También por días cómo: el Ayuno de 24 horas, el One Meal a Day una única comida al día, ayuno en días alternos Alternative-day Fasting, o el Ayuno 5:2 en el que se trataría de hacer 5 días de comidas normales y los otros 2 días de ingesta máxima de 500 kcal.

 

Durante las horas de ayuno es importante la ingesta de líquido, de aquí que se puede beber: agua como bebida principal, se puede tomar sola o con un poco de limón y otras frutas o hierbas para darle sabor, también está permitido el caldo de verduras, o las infusiones o el café (sin azúcar y sin leche).

 

Durante las ingestas se debe establecer una dieta equilibrada, saludable y sobretodo personalizada, y para ello, buscar la ayuda de una dietista-nutricionista será la clave para el éxito.

 

Entre los beneficios de este tipo de esquema alimentario bien ejecutado se podría destacar: la pérdida de masa grasa, con un aumento del metabolismo, y una mayor retención de masa muscular en comparación a una dieta hipocalórica común. También puede tener un papel preventivo frente enfermedades cardiovasculares y en la diabetes de adulto. Además, la pérdida de peso favorece una mejora de la presión arterial, así como una disminución de los triglicéridos. Asimismo, un recorte en las kilocalorías consumidas puede prevenir el envejecimiento precoz y el estrés oxidativo.

 

Algunos de los inconvenientes de este tipo de corrientes pueden ser: dolor de cabeza debido a la baja ingesta de energía, estar irritable y un poco ansioso, dificultad para concentrarse, carencias nutricionales si la dieta no está bien planificada, o bajones de azúcar…

 

Por lo que puedes ver este tipo de dieta no funciona igual para todas las personas, así que debemos ser cautelosos y siempre recurrir a profesionales que nos dirán cuál es nuestro mejor plan.