Una comida acorde a nuestro puesto de trabajo ¿puede ser?

 

La alimentación, como ya sabes, es uno de los factores más importantes que condicionan el desarrollo físico, la salud, el rendimiento y la productividad de las personas. Una alimentación desajustada, monótona, repetitiva, escasa o demasiado abundante, sin alimentos imprescindibles como la fruta y la verdura, puede dar lugar a desajustes como cansancio, desconcentración, somnolencia, irritabilidad… Lo que puede influir directamente sobre el trabajo. En este post te damos unos consejos para comer de acuerdo con nuestro tipo de trabajo.

 

En general, nuestra dieta debe basarse en una alimentación equilibrada, variada y que deberá aportar más o menos calorías en función de la edad, el género, del nivel de actividad física, etc. El esquema del plato equilibrado  puede ayudarnos muchas veces.

 

Trabajos sedentarios

Ya en concreto, planteamos la primera de las situaciones, y seguramente la más frecuente: la alimentación para un trabajo sedentario. Hay muchos trabajos con muy poca actividad física, en los que se está todo el día sentado, ya sea delante de un ordenador, atendiendo personas o en una cadena industrial… Estos trabajos no incrementan el gasto calórico, por lo que la alimentación de estas personas debe ser ligera, rica en frutas, verduras y hortalizas, baja en grasas y en harinas, para no fomentar el aumento de peso. Es igualmente importante, establecer paradas para levantarse y caminar, es ideal en el rato de la comida por ejemplo, salir a dar un paseo y estirar las piernas, utilizando siempre las escaleras. Estas personas deben controlar la alimentación y organizarse para incrementar la actividad física  para que su salud no se resienta.

 

Trabajos altamente físicos

Otra situación, totalmente inversa, la alimentación para trabajos altamente físicos. Obradores, albañiles, pintores, trabajadores del campo, deportistas profesionales… Aunque igualmente equilibrada, la dieta debe contener la cantidad suficiente de calorías para compensar el gasto de energía que conlleva dicha actividad, rica en frutas, verduras y hortalizas, también en grasas saludables y en alimentos feculentos completos, así como ricos en proteínas. Y no caer en el error de que como “todo se quema” la dieta puede ser desajustada y poco sana, al contrario.

 

Horario de noche

Se pueden dar también trabajos con horarios especiales, principalmente el nocturno, que quizás es el más difícil y el que produce más molestias y desajustes. Ya que muchas veces no se intentar adaptar el horario al ritmo circadiano, sino al ritmo social o familiar, con lo que quedan jornadas muy largas, falta de sueño y dietas con desequilibrios.  El principal consejo para estas personas es que intenten adaptar la dieta al horario de sueño y trabajo que ellos tienen, no al ritmo social. Seguir con las 5 comidas al día reajustadas y redistribuidas a su tempo, intentado llevar un taper al trabajo como truco principal.