Los beneficios de una dieta rica en proteínas.

 

 

Una dieta rica en proteínas, también conocida como dieta proteica, es aquella que se enfoca en consumir alimentos ricos en este nutriente como carne, pescado y huevos…. Al aumentar el consumo de proteínas, esta dieta también destaca por limitar el consumo de carbohidratos y de grasas. Aunque es muy importante no dejar de tomar vegetales y frutas, así como otros alimentos imprescindibles.

 

Las recomendaciones de la OMS apuntan en 0,8 o 1 gramo de proteína por kilo de peso y día, aunque en la literatura científica estas recomendaciones quedarían un poco cortas, por lo que se recomiendan cantidades un poco más altas alrededor de 1,5 a 2 gr.

 

Las proteínas desempeñan un papel fundamental para la vida ya que tienen un papel estructural importante, así como son imprescindibles en muchísimos procesos metabólicos y reguladores. Son proteínas casi todos los enzimas, hormonas, hemoglobina y otras moléculas sanguíneas, anticuerpos, receptores celulares, moléculas de contracción muscular, colágeno y otras fibras de tejidos, de reserva, etc.

 

Hay muchos estudios científicos que relacionan la ingesta de proteína con una mejor salud y mayores niveles de masa muscular. Es importante personalizar y buscar objetivos concretos, pero, por ejemplo, si estamos interesados en perder peso, nos ayudará una dieta proteica con ingestas de 2 gramos, que nos ayudarán también al control de la saciedad, aunque de balance energético negativo; si por el contrario, estamos bien con nuestro peso, pero hacemos entrenamiento de fuerza y queremos tener una buena recuperación muscular, cantidades más cercanas al 1,5 gr serán útiles para combatir la saciedad y poder comer suficientes calorías.

 

Es importante saber también que no todas las proteínas son iguales, ¡pincha aquí y te lo explicamos!  Las proteínas de alto valor biológico, que aportan poca grasa y el conjunto completo de aminoácidos, son las que provienen de los huevos, de la carne, del pescado, así como de sus derivados. Los lácteos y los frutos secos nos aportan considerables cantidades también.

 

Para que tengas una idea de lo que sería, a continuación, un menú rico en proteínas ¡toma nota!

  • En el desayuno puedes tomar un café con leche desnatada, y una tostada de avena con pulpa de tomate y revuelto de huevo y Jamón Cocido Argal Bonnatur, con un poco de aceite de oliva.
  • A media mañana, un yogur natural con un puñado de nueces y pasas.
  • En la comida, un gazpacho y una ensalada con quinua, aguacate, salmón ahumado, tomate, hojas verdes y hierbas frescas como cilantro y cebollino.
  • En la merienda, un par de rodajas de melón con Jamón Curado de Pavo Argal Oliving. El Jamón Curado de Pavo Argal destaca por su alto contenido en proteínas, llamadas éstas de alto valor biológico, puesto que son de gran disponibilidad y de gran aprovechamiento para el organismo.
  • Y en la cena, una tortilla de maíz rellena de verduras variadas salteadas (cebolla, pimientos, champiñones, col, espinacas…) con pechuga de pollo y un poco de queso.